En The End aprovechamos la presencia del director Amman Abbasi en el BIFF para conversar acerca de su película Dayveon, una de las más llamativas del festival.

Devin Blackmin en Dayveon de Amman Abasi

Devin Blackmon como Dayveon en la película de Amman Abbasi

En el marco de la tercera versión del Bogotá International Film Festival – BIFF se han presentado muchas películas que de otra manera no se proyectarían en una sala de cine colombiano. La oferta es grande y diversa, con algunas producciones nacionales y otras internacionales, que dejan ver las distintas perspectivas de realizadores de todo el mundo. En esta ocasión, se han invitado a algunos  directores y productores para que presenten personalmente sus películas. Uno de ellos ha sobresalido en varios festivales a lo largo de este año, gracias a su trabajo más reciente que, además, resulta ser su primer largometraje: Amman Abbasi, el joven director de Dayveon.

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Amman, de padres paquistaníes, fue criado en Arkansas, Estados Unidos, donde todavía vive. Siempre ha demostrado empatía con su entorno en el transcurso de su carrera. Este joven realizador inició su vida profesional trabajando como compositor musical de películas y comerciales y, a su vez, como colaborador en algunos documentales. Aprovechando la experiencia adquirida, en el 2013 realizó su primer cortometraje de ficción llamado Bad Water.

Así fue que puso en marcha una carrera que en 2017 dio de qué hablar. Este año, el primer largometraje de Amman vio la luz en el Festival de Cine de Sundance. Para sorpresa suya y de todos los participantes del filme, fue ampliamente elogiado por los jurados. Este fue tan solo el inicio de Dayveon, que luego participó en la Berlinale y en otros festivales alrededor del mundo. La hazaña de Amman Abassi le otorgó un lugar en la revista Filmmaker como uno de los 25 nuevos rostros del cine independiente.

Dayveon  cuenta la historia de un joven de 13 años (interpretado por Devin Blackmon) que crece en una zona rural de Arkansas, cuya precaria y complicada situación lo acerca poco a poco al mundo de las pandillas. Desde el inicio de la cinta el protagonista manifiesta un descontento por todo lo que lo rodea y nos deja saber que su hermano mayor, Trevor, fue asesinado recientemente.

Al interior de Dayveon hay una encrucijada de sentimientos, por la tristeza que le provoca la pérdida de Trevor y el legado violento que le dejó: una pistola y un lugar en las pandillas. No obstante, no todo pinta mal en la vida del adolescente. Por un lado, vive con su hermana y el esposo, sus nuevas  figuras paternas. Por otro,  está Brayden, su mejor amigo,  un pacifista que contrasta con el entorno en el que se desenvuelve.

“Quería mostrar un tema universal: la idea de querer encajar en un grupo. Es algo con lo que la mayoría de jóvenes se pueden identificar sin importar su condición social”.— Amman Abbasi

Esta vida claro-oscura se narra de la misma manera con la fotografía del filme, convirtiendo la luz en protagonista. La musicalización estuvo a cargo del mismo Amman, haciendo de ésta una obra sentida y personal. Sin embargo, el detalle que terminó de cautivar audiencias y que ahora pudimos apreciar en Bogotá, fue la actuación tan orgánica que se percibe en cada uno de sus personajes. Esto fue así, en gran parte, gracias a la decisión de Abbasi y su equipo de trabajar con actores naturales. Eran personas de Arkansas que vivían un contexto similar al de Dayveon y que tuvieron la oportunidad de interpretar sus propias vidas en la película.

The End,  en la tercera edición del BIFF, ha tenido la oportunidad de reunirse con este prometedor cineasta, para que nos contara un poco sobre lo que hay detrás de su obra.

Amman Abbasi, Director de Dayveon, y Devin Blackmon, Protagonista.

Amman Abbasi y Devin Blackmon, director y actor de Dayveon.

¿Cómo nació Dayveon?

La idea de Dayveon se concibió cuando yo estaba trabajando en un documental. Estábamos tratando un tema similar y eso me permitió inspirarme y querer contar una historia sobre este joven. Así fue que empecé a escribir el guión, estando en Arkansas.

¿Por qué la historia se desarrolla desde la perspectiva de un joven?

Quería lograr el retrato de un joven que se ve en medio de dos caminos cruzados. Él (Dayveon) tiene 13 años,  está en plena adolescencia, saliendo de la niñez y encaminándose hacia la vida adulta. Quería mostrar un tema universal:  la idea de querer encajar en un grupo. Es algo con lo que la mayoría de jóvenes se pueden identificar sin importar su condición social.

Dayveon quería encajar en una pandilla, cosa que, tristemente, en muchos casos, puede tener graves consecuencias. Aun así, prevalece ese deseo humano de querer pertenecer a algo. Cuando yo tuve esa edad también me sentí así. Por eso pienso que es un sentimiento universal.

¿Cómo fue el proceso para escoger al elenco?

Hubo discusiones, pero nosotros sabíamos que debíamos trabajar con actores naturales. Eso presentó algunos obstáculos. No solo queríamos encontrar personas que hubiesen pasado por experiencias similares a los personajes del guión. También necesitábamos  que fueran capaces de trabajar disciplinadamente para aprenderse sus líneas, ensayar varias veces etc. El resultado fue producto de un largo recorrido.

Cuando encontramos a Devin sentimos que verdaderamente podíamos hacer la película. Él fue muy especial. Su actuación fue grandiosa y además sus experiencias de vida eran similares a lo que buscábamos. Así que, en medio de todo, aunque el proceso fue largo, valió  la pena. Los actores naturales le dieron vida a la película con sus interpretaciones.

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“Creo que los actores pudieron sentir cierta satisfacción personal por el hecho de que su historia se compartiera con el mundo”. —Amman Abbasi

¿Hubo dificultades trabajando con actores naturales durante el rodaje?

La verdad no diría que hubo dificultades, mejor dicho, no con el elenco escogido para la película. Todos estaban realmente comprometidos y ponían un ciento diez por ciento. Los ensayos no solo permitieron que todos se aprendieran sus líneas, sino que además ayudaron a afianzar una confianza entre ellos y una química que se reflejaba cuando filmábamos. Todos se sentían seguros y sabían lo que estábamos tratando de lograr. Así que no diría que fue más difícil, solo requirió concentración y disciplina.

¿Siente que la película cambió de alguna manera la vida de quienes actuaron en ella?

Es difícil pensar en cómo cambió la vida de cada uno de ellos luego de rodar. Pienso que se convirtió en algo importante para ellos porque estaban apasionados por contar su historia a través de la película. Creo que, superficialmente, la vida cotidiana de estas personas no debió haber cambiado mucho. Sin embargo, creo que los actores pudieron sentir cierta satisfacción personal por el hecho que su historia se compartiera con el mundo. Además hemos viajado a muchos festivales de cine juntos.

Para Devin, específicamente, fue un logro, sobre todo teniendo en cuenta su edad. Ahora él quiere dedicarse a la actuación tiempo completo y está buscando oportunidades en el medio. Él tiene mucho talento y podría alcanzar papeles más grandes.

¿Su experiencia como colaborador en varios documentales lo ayudó a realizar la película?

Los documentales fueron un componente fundamental para mí y para la realización de Dayveon. Si en un principio yo no hubiese trabajado en un documental, nunca habría tenido la inspiración para realizar la película. Pero también la metodología del casting y el flujo de trabajo lo aprendí de trabajar en documentales, especialmente de Brent y Craig Renaud. Tuve mucha suerte por el aprendizaje que estos trabajos me dejaron.

Y como músico, ¿compuso cada pieza para Dayveon o utilizó material que ya había producido?

Como compositor nunca distingo cuándo componer o cuándo no. Algo parecido me pasa con la escritura. La música llegó antes de la filmación, casi al tiempo de escribir el guión, en ocasiones en las que me ponía a tocar piano. Otras melodías ya las tenía y se mantuvieron presentes durante la producción, ayudando a dar forma a la película. Incluso durante los ensayos y el rodaje teníamos de fondo los temas que usaríamos. Eso ayudaba mucho al director de fotografía, al elenco y a los demás miembros del equipo,  a sentirse en la misma “página emocional”.

Realmente no fue un proceso lineal, pero disfruté experimentar de esa manera.  Varios temas que utilizamos durante los ensayos y la grabación no hicieron parte de la mezcla final. Los reemplazamos por canciones que transmitieran la misma emoción.

¿Hay alguna influencia de alguna película o director en Dayveon?

Hay muchísimas influencias como para mencionar a unas pocas. No únicamente de películas, también de algunos libros fotográficos e incluso algunas piezas musicales. Yo no siempre busco referentes directamente en el cine. Sin embargo, sí hubo varias películas que me ayudaron a lograr Dayveon.

Con el recibimiento que ha tenido Dayveon en festivales, siendo su primer largometraje, ¿tiene otro proyecto en mente?

Actualmente estoy terminando una historia, que me gustaría que fuese mi próxima película. Aparte de eso he disfrutado haciendo música, explorando y experimentando con ella. Para mí lo importante no es cumplir con la entrega de un proyecto, sino no detenerme en el proceso. Así evoluciono y me pongo retos como artista.

¿Qué lección le dejó su primer largometraje que le pueda servir a futuros realizadores?

El proceso de todo el mundo siempre será diferente. Yo le aconsejaría a otros realizadores crear su propio flujo de trabajo y mantenerse en pie por sí mismos. Deberían depender de la menor cantidad de personas posible y no esperar a un permiso para hacer su película. Es su pieza de trabajo, ustedes pueden hacerla en cualquier momento. No siempre hay que esperar a que lleguen los recursos. Lo primero es poder arrancar de alguna manera. Ahora, eso es lo que yo pienso, puede que no funcione para todo el mundo, pero es mi filosofía personal.

Editado por Daniela Reyes. 

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