Vestida como una ejecutiva, de elegante traje negro de dos piezas, el 24 de mayo pasado el Festival de Cannes en su edición setenta volvía a tener a Sofia Coppola pisando su emblemática alfombra roja. La falda le llegaba un par de centímetros abajo las rodillas, y con ello ya daba parte de su discurso en el que se mezcla la tradición y lo nuevo, la elegancia y la irreverencia.

El arte de la seducción siempre consiste en dar con los puntos débiles de los seres humanos.

Stieg Larsson[1]

Una niña hermosa es dejada en el bosque por cuenta de la envidia de su malvada madrastra que la quería muerta. Luego de deambular un rato por ese paraje ella da con la casita de los siete enanitos, lugar donde se queda hasta salir en los brazos de su príncipe encantado. No es necesario comenzar desde el principio de este cuento infantil, ni siquiera citar a los autores para que todos tengamos en la cabeza a Blancanieves. The Beguiled, El Seductor en Colombia, es lo mismo; pero en sentido contrario. La más reciente película de Sofia Coppola, que le hizo ser la segunda mujer en llevarse el Premio a Mejor dirección en septuagésima edición del Festival de Cannes.

El Seductor

Kirsten Dunst en El Seductor

En el desarrollo de la guerra civil estadounidense, un soldado yanqui herido es encontrado por una niña sureña en la mitad de un bosque en Virginia. La caridad cristiana la impulsa a ayudarlo, a pesar del miedo que le provoca, llevándole al colegio de señoritas donde vive. Allí el cabo John McBurney (Colin Farrell) se convierte en el objeto de deseo por el que compiten, cada una con sus armas, las seductoras habitantes de lugar encabezadas la señorita Martha (Nicole Kidman), la regente de la estancia para señoritas, su mano derecha y profesora Edwina (Kirsten Dunst), y la mayor de sus alumnas Alicia (Elle Fanning).

La directora de Vírgenes suicidas (1999) nos vuelva a llevar a ese mundo donde las mujeres están encerradas y viven a su aire; el enemigo, el hombre que llega sin ser invitado, sin embargo. En las primeras escenas del filme vemos que la cámara enfocará al cabo McBurney y a las chicas en picado y contrapicado muy suave respectivamente. Cada uno tiene su estilo: en 2016 Julia Roberts se presentó en la alfombra roja de Cannes con un hermoso vestido largo negro, ¡y sin zapatos! Sofía Coppola, unos puntos más elegante a mi gusto, también le dio por subvertir la tradición ataviada con ese traje de dos piezas y falda corta cuando la usanza indica el traje largo para ellas. Los contrapicados y picados de sus tomas son suaves, y son las sutilezas por las cuales retrata el poder de lo femenino que me atraen de su filmografía, y que le han llevado a tener su séquito de admiradores. Puedo agregar la paleta de colores de tonos pasteles de los vestidos usados por las protagonistas, y la suave iluminación generada por las velas la película parece que usara algunos de esos filtros de Instagram tan de moda para generar nostalgias. Así de exquisita es Sofía, así de suave dice las cosas.

Sofia Coppola y las protagonistas de El Seductor en Cannes 70

Sofia tiene a Kirsten Dunst como Don Siegel —el director de El Seductor (1971) y Harry el Sucio— tenía a Eastwood.  En esta ocasión la vuelve a rodear con un conjunto de beldades impresionante: “Llegó a la casa de las barbies” oí decir en el momento de la primera cena. Esas veladas a manteles a luz de las velas, tal vez las escenas más complejas y dicientes de este trabajo en cuanto el despliegue actoral contenido de las protagonistas explota. La cámara sitúa al espectador en la posición del cabo McBurney y se desplaza en planos de conjunto cortos sin angulación para permitirle observar los juegos de poder de estas mujeres de su época: las posiciones de cada una en la mesa, una mirada, una mano que se mueve, una orden sutil, una transgresión mínima allá, una risita picarona acá, un guiño acullá. Cada una de ellas según su posición y su edad demuestran su deseo. La srta. Marta devota religiosa que con mano de hierro envuelta en seda le indica el camino al aparecido. Ella es el apetito contenido. Edwina, la citadina que en edad casandera solo vive envuelta en historias de amores románticos y liberadores típicos de esos tiempos, que espera su accionar; Alicia en pleno despertar sexual de una adolescente le lleva a ser más atrevida. Y todas encorsetadas en el deber ser de ese tiempo cuando para la mujer era aún más constrictivo delatar pasión o deseo. En la otra orilla está el cabo John McBurney al que podríamos tomar como el típico héroe de tragedia griega. Lo tiene todo y por irse en autoconfianza lo pierde todo en una jugada. La gran actuación de Colin Farrell le sirve a la película para resaltar la importancia de los roles femeninos, no para imponerse en ellos como Eastwood en la película de Siegel. Eran otras épocas.

El Sedcutor

Elle Fanning en El Seductor de Sofia Coppola

Y el guion nos sabe dar razón de ese cambio de ideas. Los 70 fueron como la contrareforma en cuanto a la igualdad de género después de la revolución feminista de los 60. Y acá seguimos, siguen ellas, casi sesenta años en los llevamos peleando como humanidad por la reivindicación de la mujer. Sobre todo cuando esta historia muestra que algunos comportamientos no son aceptados aún por una mujer. No se consideran apropiados. “No estamos para divertirle cabo” le dicen en alguna escena al McBurney, pero la verdad es que por fuerza de la costumbre todas se desviven en atenderle. Ese es para mí el mensaje liberador de esta película y de la filmografía de Sofia Coppola en general: sí se puede cambiar estando dentro del sistema, los detalles van transformando el entorno, las mujeres pueden ser tan valientes y bravas como el hombre, pero eso no significa que usen las mismas herramientas.

Mirá algo más de Sofia Coppola y su visión de la mujer en la nueva campaña de Calvin Klein

Para finalizar, la queja queda en el nombre que se le dio en LatAm a esta película ya que recuerda más al trabajo de Don Siegel, en 1971, que a la intención de Coppola acá. Y el lenguaje importa. Dice mucho. El Seductor de 2017 ha logrado desplumarse de la misoginia que se daba del film de Siegel, donde todas las protagonistas tenían “rabo de paja” y que eran expuestas en los flashback retratándolas como brujas o putas. Que hoy se use otra vez el título de El Seductor —ambos filmes se basan en A Painted Devil (1966) de Thomas P. Cullinan da a entender algo que aunque se ve en la película, no es el contenido de ella en cuanto sí del arte de la seducción, ese que se da siempre en los dos sentidos. Aunque a unas y otros se le haga creer aun en cuentos infantiles donde es él, el príncipe azul, el de la tarea de “molestar” hasta “conquistar” a la mujer que “ama”. Historias malinterpretadas y sacadas de contexto temporal por las cuales nos vemos sometidos hoy a escándalos como el de Weinstein.

El Seductor

Afiche de El Seductor (1971)

 

[1] La reina en el palacio de las corrientes de aire

El seductor

 

El Seductor: ¿cómo enamorar a siete mujeres o morir en el intento?
Guion75%
Dirección80%
Actuaciones80%
Fotografía80%
Música70%
Arte80%
Puntos Fuertes
  • El rigor historico del comportamiento femenino expuesto por las protagonistas
  • La fotografía e iluminación Philippe Le Sourd: las veladas nocturnas son remarcables
  • El buen uso de la cámara y sus ángulos
Puntos Débiles
  • Quizá Sofia se alivianó en esta entrega
  • Me hubiese gustado ver el manejo de la directora al personaje de la sirvienta negra
  • Música más gótica ¿quizá?
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