Después de ganar el León de Oro en el Festival de Venecia y de recibir una gran acogida en el festival de Toronto, La Forma del Agua, el último esfuerzo como realizador de Guillermo Del Toro, abrió el Festival de Cine de  Sitges bajo el aclamo de la crítica.

Apesar de desaciertos como Pacific Rim, el director regresa a la pantalla grande en plena forma con uno de los eventos cinematográficos más esperados de la temporada.

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Sally Hawkings es la protagonista de la cinta dirigida por Del Toro.

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El director mexicano aún cree en la magia del cine. Él entiende mejor que nadie en esta industria, que el público está dispuesto a ceder a su idea del realismo, siempre y cuando se vea envuelto en la emoción de la historia. Su estilo siempre se reconocido por trabajar a diferentes niveles, pero La Forma del Agua, es una obra maestra que se encuentra entre sus trabajos más profundos, complejos, satisfactorios y estéticamente elevados. Es un filme encantador y emocionante, uno que quieres volver a ver tan pronto los créditos comienzan a rodar.

La cinta abre bajo el agua, utilizando una cámara que flota a lo largo de un mundo submarino lleno de fotografías y muebles que eventualmente caen al suelo cuando nos encontramos con el rostro de Eliza Esposito (Sally Hawkins). Inmediatamente el autor establece el tono – introduciéndonos a la historia a través de un estado onírico que deja claro que este es un cuento de hadas que no va a seguir las reglas del género realista. Otro elemento que refuerza la fantasía es que Eliza vive en un apartamento ubicado arriba de una sala de cine antigua y pasa sus días viendo películas clásicas con su entrañable vecino (Richard Jenkins). Ella trabaja en las noches como empleada del aseo de un edificio ultra-secreto con su mejor amiga Zelda (Octavia Spencer). Una noche, la operación trae a un ¨Sujeto¨( que parece una variación moderna de La Criatura presentada en la película La Laguna Negra de 1954), el cual  es encarnado por el genial Doug Jones, quién repite con Del Toro después de su trabajo como El Fauno, en la fantástica El Laberinto del Fauno. Este ¨Sujeto¨ es una creación cinematográfica fascinante, incapaz de hablar, pero claramente en condiciones de sentir y eventualmente de comunicarse. Si bien Eliza es muda, logra entablar una relación con este paria, mientras el malvado Strickland (Michael Shannon)  rehúsa a verle como algo más que una criatura a la que hay que analizar y abusar.

Por una lado, La Forma del Agua es una preciosa historia de amor, una oda a una pareja de seres, marginados por un mundo indiferente. Sin embargo, la película es mucho más que eso, Del Toro trabaja a un nivel más profundo del que se podría esperar, imbuyendo a la trama de subtextos políticos y de riesgos palpables y honestos para los personajes. Este es un filme adulto con violencia, sexo y peligro. Es una película que tiene algo importante qué decir acerca de cómo los artistas, los soñadores, los científicos y la servidumbre serán los revolucionarios, las personas que harán lo correcto, a diferencia de aquellos que están en el poder.

Por último, quedan los dones de Del Toro para la composición y la dirección de actores. No debería ser sorpresa lo increíble que se ve La Forma del Agua en la pantalla grande. No hay ni un solo detalle sin estar cuidadosamente considerado y ni un solo elemento de la producción que no haya sido refinado. El elenco está uniformemente brillante, especialmente Sally Hawkins, que ofrece una de las actuaciones mudas más memorables en la historia del cine, poniéndose a la cabeza como la firme candidata para llevarse el Óscar® el próximo año como Mejor Actriz. Su actuación une a esta cinta con un linaje de películas clásicas que ya no se ve en el cine moderno. En donde la composición y la fisicalidad importan más que un diálogo magnánimo. A pesar de si el trabajo de Del Toro no sea de su entera fascinación, es innegable que estamos delante de una Obra Maestra.

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About The Author

SANTIAGO HERNÁNDEZ

Actor profesional, egresado de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. A muy temprana edad comenzó haciendo reseñas de películas para medios españoles, antes de comenzar a incursionar profesionalmente en el medio audiovisual. Cuenta con estudios de cine en escuelas como la EICTV en Cuba o UCLA en Los Ángeles. En el 2014, Santiago creó la productora Malkuth Films con la que se dedica a generar contenido audiovisual para redes.

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