En un mundo donde la tecnología rige las interacciones diarias de las personas, y guarda además nuestros más oscuros secretos, son los hackers, un selecto grupo de piratas informáticos, quienes dominan desde las sombrías partes del internet y de nuestras vidas.

La gran mayoría de las series de televisión actuales se basan en historias preexistentes (están de moda las adaptaciones de libros y cómics) para darle forma a su contenido, e incluso recrear diálogos y tramas a medida que se van desenvolviendo, dándole paso a nuevos formatos audiovisuales. Sin embargo, también es posible toparse con un pequeño margen existente de series que logran la originalidad, afectando a la realidad misma, mientras exponen escenarios novedosos y creativos. Mr. Robot encaja perfectamente en esta segunda categoría, a pesar de que deje entrever en más de una ocasión el influjo que han tenido en su composición elementos de la cultura popular.

 

Mr. Robot

La serie gira en torno a las vivencias y problemáticas cotidianas que enfrenta el personaje de Elliot Alderson (interpretado por Rami Malek), un empleado que trabaja en AllSafe, una empresa de seguridad informática. Elliot es un joven adolescente que padece una serie de delirios y trastornos psicosociales que denotan una acentuada aversión al momento de relacionarse con las demás personas, transformándolo en un individuo agorafóbico, introvertido y profundamente asocial. Pero, además de ello, Elliot es un hacker brillante. Posee la habilidad, destreza e intelecto para hackear absolutamente todo sistema que entren en contacto con él, captando información de todo tipo para complacer sus propios fines y caprichosos.

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Acompañando al personaje de Elliot, se encuentra “Mr. Robot” (interpretado por Christian Slater) quien está presente en cada importante decisión que Elliot toma, sirviendo no solo de mentor sino de voz de impulso ante cada uno de los constantes obstáculos que enfrentan. Su personaje encarna un hombre misterioso, paranoico y decidido. Desde un principio es quien increpa a Elliot, con el objetivo de hacerlo partícipe de un plan antisistema. Es también quien reúne y organiza un grupo de operadores y expertos en sistemas para realizar un complejo plan maestro enfocado en atacar la multinacional E-Corp.

El propósito central de Mr. Robot se encuentra en permitirle al televidente experimentar de primera mano un entorno distópico, que no dista mucho de la realidad actual en la que vivimos. La serie se desarrolla principalmente en Estados Unidos, en la Costa Este, donde se encuentra la sede de la multinacional más poderosa del mundo: E-Corp. Esta compañía posee un alcanza global y depende esencialmente de sus archivos digitales. Sus documentos, secretos y bases de datos se encuentran todas en copias virtuales, y es ahí que se presenta la oportunidad que buscaba el personaje de “Mr. Robot”, para destruir lo que él describe como una entidad malvada, corrompida y todopoderosa, encargada de matar los sueños de las personas.

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En este aspecto puntual, la serie nos recuerda la película Fight Club del director David Fincher, pues acude a elementos narrativos similares para construir la exposición de motivos que sirven de derrotero para cada uno de los personajes en sus diversas ambiciones, ya sea para luchar contra el sistema, o para mantenerlo a sabiendas de lo que esto constituye para la libertad de las personas.

La validez y veracidad del lenguaje técnico que se maneja en la serie por parte de los personajes al momento de describir sus actividades y habilidades en el ámbito de intrusión, o hackeo, no solo es confirmado por expertos en el tema, sino que se expone de manera clara y sencilla para que hasta el más nuevo en estos temas pueda comprender el alcance y complejidad de cada tarea. Adicionalmente, este elemento técnico demuestra cuán lejos nos encontramos los seres humanos de entender el poder que tiene internet y la tecnología en nuestro entorno. Para un grupo de hackers como el de la serie, el simple hecho de contar con un computador y conexión a internet, ya les da la herramienta idónea para llevar a cabo el proceso de transformación del mundo.

Las referencias utilizadas en Mr. Robot nos recuerdan que, así no tomen tanto protagonismo, las redes son un nuevo campo de batalla donde los gobiernos, empresas e individuos se enfrentan constantemente sin nosotros tener pleno conocimiento de ello. El caso del ataque cibernético ejecutado por una facción de hackers a los reactores nucleares en Irán en el año 2010 (conocido como el gusano informático STUXnet) es un ejemplo fehaciente de la transformación de las armas de guerras. Las herramientas de ataque ya no están ligadas única y exclusivamente a las balas y misiles, sino que los “gusanos” y “troyanos” se abrieron paso al campo de guerra.

“Después de todo, ¿no es por eso por lo que nos rodeamos de tantas pantallas? ¿Para poder evitar vernos?” Mr. Robot.

Por si fuera poco, el escándalo que rodeó el hackeo efectuado por un grupo de piratas informáticos rusos a cientos de servidores de miembros del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el año 2016, es otro claro ejemplo de cómo el internet, puede generar cambios importantes en los sistemas mundiales. En este caso, fue en el sistema electoral estadounidense, pero bien pudo haberse transportado a cualquier otro escenario o región del mundo, con un resultado similar. Este caso se hizo famoso dado que ayudó a que un candidato (Donald Trump) se posicionara por encima de su contrincante (Hillary Clinton) por medio de la filtración de información personal, la cual se encontraba guardada en los computadores.

Estos dos ejemplos, y otros muchos que pueden citarse, son apenas parte del marco de referencia que nos permite entender el alcance y profundidad de la habilidad que pueden llegar a ostentar algunos grupos de hackers en la actualidad. Por eso, en la serie Mr. Robot se le recuerda a la audiencia que el control es simplemente una ilusión que como humanos maquillamos para sentirnos seguros en medio del entorno caótico en el cual convivimos. La percepción de un mundo sensible y ordenado es la droga que nos alimenta, para evitar que caigamos en una estrepitosa espiral de verdades incómodas que nos confronten con nosotras y nosotros mismos.

Afortunadamente, en un mundo globalizado e interconectado como en el que habitamos, seguiremos contando con el internet para escapar de las indecorosas facetas de sociabilización a las cuales debemos estar sometidos, ya sea por cortesía o protocolo.

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