Repasamos la segunda jornada del Primavera Club con la actuación de Blanck Mass como plato fuerte.

Tras una primera jornada interesante, pero sin conciertos memorables, nos preparabamos para el segundo día del festival.  Empezamos el día con uno de mis platos fuertes del festival, Moor Mother. El inclasificable proyecto de Camae Ayewa, reconocida artista norteamericana, es un combo tan turbio y experimental como podría ser mezclar en una licuadora a Death Grips con Horrors bajo la tutela de una dura y tétrica voz negra. Concierto interesante, de esos que uno quiere ver en un festival como este, pero falto de espectáculo, de emoción. Mas anecdótico que poético.

Nos pasamos por Smerz para ver una versión chill de SBTRKT, pero a manos de un dúo femenino. Smerz son de esas bandas que aun les queda mucho camino por recorrer, pero en las que ya se atisba genialidad en algunos compases de sus directos. Algo parecido ocurrió con Yellow Days, el proyecto capitaneado por el británico George van den Broek, que a sus 18 años, venia al festival a presentar su primer trabajo. Su música puede recordar a Mac DeMarco, pero sobre todo, destaca una voz única, con mucha personalidad, y que dentro de un par de años nos dará alegrías.

Primavera Club 2017 : Dia 2. Blanck Mass es de otro planeta

Otros que nos dieron alegrías fueron Vulk, unos titanes que pusieron LA2 de Apolo mas ardiente que el iglú de un esquimal. Su propuesta, sacada de los fríos parajes británicos de los 70, gana en directo una rabia y contundencia que les sitúa como una de las bandas españolas mas potentes en la actualidad. Al menos, su directo así lo fue.

Primavera Club 2017 : Dia 2. Blanck Mass es de otro planeta

Poco que destacar de Gabriel Garzon-Montano, que al igual que ayer PAULi, dio un concierto ameno pero bastante lejos de lo que se podría considerar algo especial. Aunque esto ultimo estaba reservado para Blanck Mass, el proyecto de una de las dos mitades de Fuck Buttons,  Benjamin John Power. He de decir que aunque el publico no acompañase como ya viene a ser habitual en esta sala, la potencia y los visuales hicieron que por momentos me olvidase de todo lo que tenia a mi alrededor. Blanck Mass fue corto, intento, directo a la yugular. Como un mordisco a media noche para cerrar el festival de vampiros y convertirlos en hombres lobo al final de la noche.

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