Después de su paso por festivales como el SXSW Film Festival, el BFI London Film Festival y el BIFF Bogotá Internacional Film Festival, El día de la cabra  llega a las salas de cine. Es una cinta que expone lo mejor de la isla de Providencia, rescatando sus costumbres a través de una divertida historia. Samir Oliveros, su director, habló con The End sobre esta aventura.

EL DÍA DE LA CABRA

Vincent Van Goat, personaje que pone a prueba a los protagonistas en El Día de la Cabra. Crédito: Juan Gordon

A partir del 9 de noviembre estará en cartelera la película El día de la cabra, opera prima del director Samir Oliveros. Está hablada en su totalidad en “creole” (la lengua nativa de la isla), la banda sonora original es de Elkin Robison y fue financiada con crowdfunding. La historia gira entorno a Rita y Corn, dos hermanos adolescentes absolutamente incompatibles, que atropellan a una cabra y de ahí en adelante la suerte y el destino los pone a prueba metiéndolos en un par de problemas.

Esta película  tiene una historia que fácilmente causa empatía e identificación. ¿Hubo una relación familiar  que inspirara la historia?

Sí, hay dos cosas que me motivaron a hacer la película. La primera es mi hermana. He creído que tenemos una relación disfuncional, y en El día de la cabra  tomo a dos hermanos en problemas que deben trabajar en equipo para solucionarlos. La segunda motivación fue una anécdota de una amiga jamaiquina y su familia. Hace unos años iban en un carro y atropellaron una vaca. La escena del carro dañado y lleno de sangre me pareció una imagen poderosa.

Estudiaste cine en Estados Unidos, en donde la industria es inmensa. ¿Crees que estudiar afuera  abre el espectro para hacer cine más comercial y proponer otras temáticas en la industria colombiana?

Claro que abre el espectro, pero no es necesario. Me gusta la idea de pensar siempre en hacer cine diferente, porque no estoy de acuerdo con premiar películas basadas en la porno-miseria.  Me gusta explorar para poder proponer otras historias. Con El día de la cabra teníamos claro que queríamos hacer lo que se denomina “a feel good movie”: una película que te haga sentir bien cuando la veas, así como The Harder They Come (1972) protagonizada por Jimmy Cliff.

EL DÍA DE LA CABRA

Detrás de cámaras de El Día de la Cabra. Crédito Juan Gordon

Quizá te interese: IN-EDIT 4: APOSTANDO POR EL CINE Y LA MÚSICA

La película culturalmente es muy poderosa  y esto lo refleja el idioma, ya que es el nativo de la isla.  ¿Cómo fue ese proceso de adaptación y qué dificultades tuvieron en términos culturales?

Desde el principio sabía que quería que se hablara creole, pero el guion original estaba en inglés. Luego de pasar un par de semanas en la isla, me di cuenta de que el creole es un inglés distorsionado, así que la adaptación la deje en manos de los actores.  Les di la libertad apropiarse del guion para que fuera lo más natural posible. En cuanto a la cultura, nosotros somos de la ciudad y estamos acostumbrados a que todo sea rápido e inmediato, en cambio ellos no, ellos son relajados… “la cogen suave”.

Tengo entendido que hicieron el casting con perifoneo. ¿Cómo fue la reacción de la gente y el proceso de selección de los actores principales?

Sí, fue impresionante porque  convocamos a la gente a través de las famosas “pick up”: estas camionetas con unos parlantes grandísimos dando vueltas por la carretera de Providencia, contándole a la gente que estábamos haciendo el casting para una película. Por otro lado, en la emisora de la isla también nos ayudaron a darle difusión. Sabía que a la gente le daba curiosidad, pero no me imaginé que llegaran 500 personas de todas las edades a hacer casting. Fue conmovedor ver tanta gente.

A Kiara (la protagonista) la encontramos rápido, pero tuvimos inconvenientes para encontrar a Honlenny. Carlos Medina (el director de casting) decía: “La gente que sale de día es muy diferente a la que sale de noche”. Entonces una noche salimos y encontramos a Honlenny jugando dominó, lo invitamos a hacer el casting  y así fue como se quedo con el papel.

EL DÍA DE LA CABRA

Kiara y Honlenny quienes encarnan a Rita y Corn en la película El Día de la Cabra

¿Hubo alguna escena con la cabra o  una circunstancia particular que dificultara el rodaje en algún momento?

Fue un rodaje complicado porque éramos un equipo reducido, teníamos poco tiempo y hacía mucho calor. Realmente para la cabra usamos un dummy, eso fue lo de menos. Pero todos los días nos pasaba algo. Si yo quisiera hacer un documental del detrás de cámaras sería incluso más exitoso que la misma película. Nos pasó de todo; se nos desapareció la cabra que alquilamos y resultó secuestrada, Honlenny (en la película Corn) de verdad estrelló la camioneta etc. Hay muchísimas anécdotas.

La música es un componente muy atractivo para esta película. ¿Cómo llegó Elkin Robinson al proyecto?

Cuando hacia el vídeo para Kickstarter, sentía que era necesario tener música propia de la isla, porque le daría un toque especial. Todo el mundo me hablaba de Elkin Robinson  y cuando lo conocí nos caímos muy bien. Entonces le conté del proyecto y realmente le gustó mucho. Así aceptó hacer parte del proyecto haciendo la banda sonora, que por cierto es increíble.

EL DÍA DE LA CABRA

Elkin Robinson interpretando a Rainbow en una de las escenas de la película

Para terminar: tú tomaste la decisión de financiar la película por medio de Kickstarter, una plataforma de “todo o nada”. Hay una meta a alcanzar en determinado tiempo. ¿Por qué no optar por una plataforma que te dejara conservar el dinero si en algún momento no se cumplía la meta?

Primero, recurrir al Fondo para el Desarrollo Cinematográfico me inquietaba. No pasar a pitch significaba aplazar la grabación un año y yo estaba muy impaciente por grabarla. Entonces Kickstarter era la solución. Yo sabía que esta película no costaba mil millones y por eso escogimos esta plataforma, que además es la más conocida en Estados Unidos. Eso me daba ciertas ventajas, además este “todo o nada” también presionaba a la gente de alguna manera, para que apoyaran el proyecto.

Lea también: THE CLASSICS: LA NUEVA APUESTA POR LA CINEFILIA

THE END MAGAZINE