Una brillante y silenciosa pelA�cula fue la encargada de abrir, el fin de semana pasado, el nuevo festival de cine de BogotA? dedicado a proyectar los grandes clA?sicos del cine, queriendo revivir tambiA�n su cinefilia. Lucky es la A?ltima pelA�cula donde veremos al genial Harry Dean Stanton.

 

El pequeA�o relato de esta pelA�cula se puede resumir fA?cilmente sin demasiadas preocupaciones ni temor de dejar algo por fuera asA�: un viejo que sigue su rutina cual reloj suizo, despuA�s de un inexplicable desmayo, empieza a cubrir su visiA?n de la vida con miedo e incertidumbre; en su proceso para aferrarse a la vida deambula por su pueblo desierto en busca de respuesta a preguntas difA�ciles. Sin embargo, la habilidad de su director para, a travA�s de un sencillo personaje, desprovisto de particularidades exageradas, inventarse un mundo y construir un contundente espacio para reflexionar por ese crucial momento cuando se intuye que la terminaciA?n de la vida estA? por llegar excede todos los elogios. Y atenciA?n que nunca aquA� la sencillez es sinA?nimo de trivial. La capacidad de la pelA�cula de sacar provecho de todo lo mA�nimo: una canciA?n, el color de los nA?meros de un reloj descompuesto, el silencio de un televisor y el sonido de los grillos, hay que destacarla.

Lucky es la primera pelA�cula del actor gringo John Carroll Lynch, recordado por su rico y sugestivo papel en Fargo, la oscura, cA?mica y estoica pelA�cula de los hermanos Coen. Su A?pera prima se compone de finos personajes que obviamente lidera Lucky, el curioso y afable protagonista. Todo en ella se vuelca a hacer brillar las dA?ciles y sugestivas actuaciones, donde un gesto encierra el significado de lo oculto, donde los movimientos son quizA?s ecumA�nicos. No en vano es el debut de un actor. Como dijimos un poco arriba esta es tambiA�n la A?ltima pelA�cula de su protagonista. Harry Dean Stanton es Lucky, como dejan claro los crA�ditos al inicio. Una despedida por la puerta grande, un testamento juguetA?n, una A?ltima mirada llena vigor que, aunque en la pelA�cula tenga 90 aA�os y en sus caminatas nos dA� la impresiA?n de estar frente a un esqueleto andante empecinado en hacer yoga, es el personaje mA?s joven, activo y vigoroso. A eso se le suma un grupo de actores sin tacha que se mueven alrededor de Lucky, destacando la presencia de David Lynch, un hombre que ha perdido su mA?s querido amigo.

 

Lucky

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Cuando hablamos de pelA�culas luminosas nos tenemos que estar refiriendo a pelA�culas como esta, llenas de esa cualidad difA�cil de cartografiar con absoluta certeza, que bombea cada imagen y cada diA?logo con un poder absoluto para navegar las rutas del corazA?n, que con delicadeza acaricia o acurruca. Un corazA?n que ve la vida como ese A?nico territorio donde se es posible vivir en solitario sin estar solo.

Este largo se propone un reto que bandea a cabalidad: A?cA?mo acercarse al tema del temor a la muerte, la vejez y el susto, sin caer en la trampa de hacer una pelA�cula escabrosa, abultada de nociones amargas sobre la posibilidad de la vida? A�Con pericia en el tono y en el punto de vista, el filme toma el camino de la sencillez y sus atmA?sferas se vuelcan al de una comicidad justa, afable y vigorosa. La sencillez en la pelA�cula obedece a que las herramientas que despliega son todas contenidas, los movimientos de la cA?mara son los absolutamente necesarios para seguir a los personajes y cuando no obedece a eso es porque de ahA� va apareciendo ese otro significado que se encarga, sutilmente, de aA�adir profundidad. Las risas aparecen porque el lenguaje del film asA� lo permite, la extensiA?n de los planos juegan con los gestos de los actores para lograr que, cambiando las angulaciones de cada imagen, nazca el ejercicio cA?mico, una operaciA?n que reside tambiA�n en lo que se nos deja ver o no. A�La cA?mara casi siempre estA? a la altura de los ojos de Lucky y cuando no lo estA?, porque lo estamos viendo desde arriba, acostado sobre su cama escuchando los fantasmas de ese miedo que lo atormentan es porque este trabajo se toma la necesidad de subrayar la presencia de un narrador, un ente que ve a Lucky como un vehA�culo para contar cosas, lo que importa en ese momento ya no serA�a entrar en la cabeza de Lucky sino alejarnos de ella para ver el espectro en su totalidad. No es descuidado afirmar que el estilo y la forma del film nos permiten descubrir el funcionamiento del cambio en un hombre, el escozor que provoca algo que lo rodea o, quizA?s, como lo definiA? un amigo, el proceso del renacer de un fA�nix.

 

Lucky

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Lucky no es empujado con afA?n hacia situaciones que lo ponen al lA�mite. Lo vemos caminar con calma entre los locales del pueblo y sus idas y venidas al mismo cafA� de siempre. Carroll Lynch anda sin premuras y desinteresado en coaliciones entre su personaje y las miserias de la vida. Cada imagen es solo cariA�o para Lucky y sus reflexiones (eco de las mismas de la pelA�cula) llegan por otro orden: el de lo fantA?stico, el de los lazos, la mA?sica y el de la naturaleza. Todo sin excederse y perder esa posibilidad de la sonrisa. Siempre estamos con el protagonista, A�l nos desvela los hechos narrativos y con eso se nos intuye a pensar la vida desde sus hombros.A�Cada encuentro y cada particularidad del dA�a sirve para dilucidar estados emocionales. Cada conversaciA?n tiene en Lucky un efecto de reflexiA?n, extensible a nosotros los espectadores. Es a partir de esa gama de personajes y rangos de situaciones que la pelA�cula va construyendo su luz, va edificando ese horizonte cA?lido y esperanzador que potencia una notable introspecciA?n a los grandes temas que la atraviesan: la edad, el miedo a lo desconocido, los finales abruptos, insospechados, la falta de control.

En A?ltimas, Lucky es una de esas grandes pelA�culas que no exigen demasiada atenciA?n del mundo para saber de su existencia, es una de esas s que uno termina de ver suspirando, sale del teatro ruminado uno o dos pensamientos pero sin querer compartirlos porque en ella ya lo ha dicho todo. Uno termina la pelA�cula y la vida lo sorprende con su incesante deseo de continuar. Nosotros lo hacemos como podemos.

 

Lucky

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Lucky: El hombre magnA�tico
Elenco90%
DiA?logos100%
MA?sica90%
93%pura luz
THE END MAGAZINE