The Punisher es mucho más que la nueva serie televisiva de Netflix y Marvel, puesto que sumerge al espectador a un mundo del cual no se habla con suficiente claridad y precisión: el de la guerra. En esta serie no solo se adapta magistralmente la figura de Frank Castle desde los cómics, sino que se trae a colación todo el sufrimiento que lo moldeó a él, y las múltiples batallas internas que más de un veterano de combate ha sufrido en el transcurso de su vida.

The Punisher es la más novedosa apuesta hecha por Netflix en materia de series de streaming ligadas a Marvel. Una vez más, Marvel y Netflix trabajan en conjunto de la mano de la dirección y producción de Steve Lightfoot, para adentrarnos en el génesis de uno de sus personajes más icónicos y representativos de todos los tiempos: The Punisher (interpretado por Jon Bernthal). Alejándose por completo del tono humorístico y familiar de las películas del universo cinematográfico de Disney, The Punisher nos transporta a un submundo oscuro, caótico y profundamente violento.

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Para cualquier fanático, o allegado de los cómics, el término de antihéroe lo puede fácilmente remitir a varios personajes de diferentes universos y realidades, pero creo que todos estaríamos de acuerdo en que la figura del Frank Castle (The Punisher) sería la más acertada para condensar dicho término, adicionando los calificativos de rudo e inmisericorde. No solo por su fuerte discurso cargado de odio y frialdad hacia los criminales, sino por sus acciones bélicas emprendidas hacia ellos, que lo han llevado a consolidarse como un antihéroe categórico que evidencia que ciertas circunstancias traumáticas pueden resquebrajar y reorganizar la mente de una persona, dándole toda una nueva voluntad de vida.

La muerte de su familia fue el detonante que hizo que Frank Castle asumiera la identidad de The Punisher, cambiando con ello su forma de aproximarse tanto a la vida como a la muerte. Este cambio despertó en Frank Castle una indomable sed de venganza, que luego sería renfocada a un deseo de castigo hacia aquellos que dañaran a otras personas a partir de beneficios egoístas (violadores, criminales, asesinos, ladrones, mafiosos, etc.).

El personaje de Frank Castle es tan intrincado y complejo como puede llegar a ser cualquier ser humano, con el agravante de que su personaje es descrito como un ser atormentado por sus acciones pasadas. Antes de los hechos que los condenaron a ser The Punisher, Frank Castle era un soldado del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Se desempeñaba como francotirador, y era uno de los mejores en todo el ejército. De ahí se desprenden sus habilidades y agudeza de sentidos al momento de combatir el crimen en todas sus expresiones.

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El constante e intenso entrenamiento militar al cual fue sometido siendo soldado lo preparó para librar un combate en cualquier situación y ante cualquier eventualidad, la cual trasladó rápidamente a las calles de Hell’s Kitchen en New York. No obstante, Frank no solo tuvo que enfrentar la muerte de su familia, sino los recuerdos postraumáticos de los varios episodios que vivió sirviendo a su país en el extranjero, en donde hacía uso de sus habilidades para librar guerras a nombre de otros hombres.

Es así que uno puede ver reflejado en Frank Castle una realidad que no es ajena a diversos países que han librado, o se encuentran librando, guerras y conflictos armados tanto a nivel doméstico como internacional, y es la situación de sus veteranos de guerra. La serie usa algunos episodios en los cuales existe una clara crítica al sistema de acogida y reincorporación de estos a la vida civil, una vez se haya dado fin a su servicio. Muchos de ellos están proyectando habitualmente una gran cantidad de ira a manera de defensa ante los traumas de los cuales fueron víctimas en el ejercicio de su deber.

La serie es fiel en la presentación del espíritu de los personajes (en especial el de Frank Castle), y del cómic en términos generales. Se nota que la adaptación se realizó con sumo cuidado al detalle, salvo por algunos ajustes tanto en los protagonistas como en la trama en general, pero aún así, cumple a cabalidad con las expectativas de los fanáticos, los críticos y los nuevos televidentes. Es una serie que expone la cruenta naturaleza de un justiciero hambriento de venganza hacia sus enemigos, castigándolos por sus excesos, crímenes y abusos.

“No sabes lo que es odiar realmente. Ver toda tu vida transformada en nada más que un expresión de odio. Nada más importa. Nada se compara. O sabe tan dulce” – Frank Castle

Además de ello, la serie pone en discusión un enfrentamiento moral que ha sido objeto de estudio y debate durante siglos por varios pensadores de diversas partes y vertientes del mundo. A medida que la serie se va desarrollando, el espectador se puede ir sumergiendo en aquel crítico punto en el que debe escoger si el bien y el mal son tan sencillos de desglosar como se nos ha enseñados por años en el colegio, la universidad y la vida diaria.

Para muchas personas, esta distinción entre lo bueno y lo malo está fuertemente arraigada y marcada por un proceso cuidadoso de formación humana. Pero, cuando aspectos humanos, como el amor o el odio, entran a hacer parte de la fórmula, ¿es tan fácil seguir reconociendo al bueno del malo solo por sus características?

Contraponiendo a The Punisher con un personaje como Batman, uno puede ver dos caras de una misma moneda. En un lado tenemos a un justiciero que declara abiertamente que todo medio es aceptable, mientras establezca un fin que haga del mundo un lugar libre de crimen. Mientras que por otro lado, está aquel vigilante que fundamenta su lucha en el respeto por la vida, y aún incluso cuando los villanos son más mortíferos y desalmados, no los castiga del mismo modo.

La serie no solo nos brinda la posibilidad de ver actuaciones impecables, que le dan vida a los personajes más oscuros de los cómics de Marvel, sino que también le abre el espacio a una discusión mucho más profunda entre los modelos clásicos de los héroes intachables, y los nuevos y renacidos modelos de antihéroes, aceptados por una nueva sociedad basada en una cultura más desafiante, e incluso deshumanizada. Por ello, The Punisher más allá de entretenernos con secuencias de pelea y tiroteos, nos dará un espacio para reflexionar sobre nuestra propia disertación moral al momento de ver, pensar y enfrentar las ideas que tenemos a diario.

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