Este año, el director británico Danny Boyle estrenó uno de las secuelas más esperadas de la década, pero lamentablemente, como era de esperarse, fue una completa decepción. Basada en la novela de Irvin Welsh, “Porno”, o T2 como salió en cartelera, -en comparación a su primera parte Trainspotting (1996)-, demuestra la completa decaída de este director donde los años finalmente le quedaron cortos. Junto con el actor australiano Ewan Mc Gregor, la película se convirtió en una de las piezas de culto más importantes de los noventa, claro que nada de esto hubiera sido posible sin  el dulce crimen que cometieron antes con  Shallow Grave (1994).

Escrita por John Hodge, junto al productor Andrew McDonald, Tumba Abierta, -título en español- fue una producción desde un comienzo  ajustada a un bajo  presupuesto, ya que Boyle, (a quien no le gusta realizar una película por más de 20 millones de dólares), cambió la locación original de Edimburgo por Glasgow, cuando el Fondo de Cine de la ciudad, en colaboración con Film 4, ofreció 150.000 mil euros por producir la película. La actriz Kerry Fox fue escogida para interpretar el papel de la doctora Juliet; el resto, Christopher Eccleston, el contador; 28 Days Later (2002), como David, y Mc Gregor; el periodista, Alex, completan los inquilinos que residen en el apartamento. Buscando un cuarto compañero, la convivencia es interrumpida cuando Hugo (Keith Allen), es invitado a formar parte del grupo.

CRIMEN SIN CUERPO III : Shallow Grave, de Danny Boyle (1995)

El género de la película se mece entre  la comedia, el suspenso y el  gore; cinematográficamente inspirado en The Tenant de Roman Polanski y Blood Simple (1984) de los Hermanos Coen.  La trama se desenvuelve cuando Hugo, recién mudado, nos sorprende con su accidental muerte y una maleta que contiene una absurda suma de dinero. Tentados, los tres amigos se deshacen del cuerpo y se quedan con el botín, sin importarles su origen descubren a las malas que no existe tal cosa como el crimen perfecto, ya que su ex compañero Hugo, no estaba sólo; una banda criminal anda en busca de la misma maleta.

Sin mostrar favoritos, de manera omnipresente, Boyle retrata a estos inseparables amigos de forma fría y sin alma, en el que llevados por el poder y la avaricia son consumidos por el sexo, el dinero, la culpa, el engaño y la muerte o en este caso, el homicidio. Fiel a las tramas de Godard, donde el amor y la amistad son un juego criminal, el director pone en juicio nuestra moral, descuartizando nuestro criterio, nos hace incapaces de asociarnos con estos caricaturescos personajes a los que seguimos como cómplices en esta espiral de atroces e inimaginables actos.

Sin mucha descripción, los diálogos, con doble sentido e ironía forman un rompecabezas psicológico e impredecible que revela con gran ingenio el guión escrito por Hodge. Teniendo un amplio conocimiento sobre anatomía debido a que estudiaba medicina, luego del éxito de la película, abandonó su profesión para seguir con la adaptación de la novela de Walsh, lo que le dio reconocimiento mundial. Por otro lado, Boyle supo que tenía un éxito en sus manos, cuando en Cannes añadieron tres presentaciones más de la película al programa.

Aun cuando me cuesta creerlo, hay una pequeña conexión que intrínsecamente une la primera película con la siguiente; como lo hizo el director Quentin Tarantino con Reservoir Dogs (1992) y con Pulp Fiction (1994), un maletín une los dos films; ya que es claro que el personaje de Hugo, quien también hace un pequeño rol como el traficante en Trainspotting,  (carga un maletín con heroína), lo que no concuerda son las fechas en las que acontece cada película, sumado a que el personaje de Ewan aparece en ambas, lo que hace de esto, una coincidencia o simplemente algo intencional y la respuesta únicamente la sabrá el director del film.

CRIMEN SIN CUERPO III : Shallow Grave, de Danny Boyle (1995)

La fotografía creada por Brian Tufano, quien también colaboró en Trainspotting, considera que no hay límites, siempre y cuando estén bien justificados con la narrativa del film. En Shallow Grave, la iluminación inspirada en lo frívolo de los personajes, -incapaces de poder crear empatía sin recibir algo a cambio-, por medio de sombras y siluetas, se esconde la realidad, donde la luz y la oscuridad, la mentira y la verdad o en este caso, el manto de mentiras blancas y condescendencias, crean un delirio que deslumbra coloridamente con lo que yace enterrado a menos de seis pies bajo tierra.

Por otra parte, la dirección de arte inspirada en artistas como Edward Hopper y Henry Wallis fueron usadas como referencia en sus obras: “Hotel Lobby” y “Hotel Room” y para la paleta de color del set utilizaron “La muerte de Chatterton”,-como base para la escena en la que encontramos muerto a Hugo-, que como en la cinta, la historia del cuadro remonta al poeta Thomas Chatterton cuando es descubierto sin vida, luego de haberse tomado una botella de arsénico. Debido a que todo el presupuesto fue gastado en el set del apartamento, al final del rodaje ya no tenían suficiente film para terminar la película, así que parte de la utilería fue subastada, para que la última escena donde aparecen los detectives, pudiera ser realizada. Otro elemento que marcó un estilo visual, fue el troll bebé que gatea igual al muñeco del bebé sobre el techo en Trainspotting, lo que hace que el término “trollin’ around” tenga un subtexto, el cual se hace evidente en sus films con el mensaje que el director le deja a las nuevas generaciones, la cultura popular los va a acabar.

Grabada en 35 m.m, en un período de 30 días, las tomas proporcionan un  rango de poder en el que se utilizan ángulos bajos o a nivel del actor; el encuadre resalta a quien domina durante las escenas. Con movimientos que giran  a ras del techo, contrapicados o inclusive con una cámara de video sobre un carro a control remoto, el director no deja de impresionar con su destreza y versatilidad visual, en el que cenitalmente como un dios o el ojo que todo lo ve, amenaza con las leyes del karma: los que juzgan, serán juzgados. A su vez, la planimetría en momentos sugiere exclusiones e inclusiones por parte del complot, que se esconde entre los tres.

CRIMEN SIN CUERPO III : Shallow Grave, de Danny Boyle (1995)

Con un montaje alucinante que se adhiere entre melodías a un estupendo soundtrack que inicia con gran voltaje al ritmo de Leftfield, a quien incluyó más adelante para su película The Beach (2000), y por supuesto Trainspotting (1996). Inmediatamente somos bienvenidos al apartamento con el cómico prólogo musical de Nina Simone, y la canción “My Baby Just Cares For Me”;  -una de mis favoritas- y finalizamos cínicamente con “Happy Heart” de Andy Williams. Lo que junto al score, compuesto por los característicos temas de piano de Simon Boswell,  Phenomena (1985) y Santa Sangre (1989); este escalofriante film cobra la vida con la muerte; tanto así, que durante la escena final en la morgue, uno de los actores, (de quien no revelaré su nombre, sólo diré que iba a ser interpretado por Robert Carlyle), se negaba hacer la escena ya que requería ser encerrado con los demás cadáveres. Como solución un miembro del equipo le sostuvo la mano durante esta,  la prueba se escucha en el soundtrack del film con la voz del hombre consolando al actor.

Para Danny Boyletemo aceptar que únicamente las películas que he mencionado en este artículo, son las que valen la pena ; no sé si consecuentemente se deba a que antes se apegaba más a su lado underground, en el que su cine inmortalizaba actores, haciéndolos inolvidables iconos en lugar de re-utilizarlos como lo hace ahora para mantener un status, o complacerse con lo que una vez tuvo: éxito, donde mostraba a un ser alienado por la sociedad, pero a su vez corrompido por la misma, que de forma inconsciente nos hacía conscientes de una terrible noción: en el placer algunos ganan, otros pierden y otros mueren, como en Shallow Grave, donde los secretos que no son bien enterrados, matan.

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