Se estrena en Colombia Muerte Misteriosa, la más reciente película de Taylor Sheridan, un thriller policiaco  donde la gélida atmósfera es la protagonista esencial de esta cinta que encumbra al guionista de  ¨Sicario¨, como uno de los autores más emocionantes del  post-modernismo cinematográfico norteamericano.

Muerte misteriosa toma lugar en una versión mítica del viejo oeste norteamericano, uno que ya no existe, si es que alguna vez lo hizo. Un lugar donde no hay reglas más allá de las que la gente inventa para sobrevivir a lo largo del extenso territorio de Wyoming; y que es tanto hermoso como inclemente.

Previamente, Sheridan había explorado este terreno de atmósferas angustiantes en lugares desolados donde cualquier cosa puede pasar, como el guionista de Sicario de Denis Villeneuve, en la que explora el mundo del narcotráfico en la zona fronteriza que se extiende entre Estados unidos y México y en el western Sin nada que perder de David Mackenzie, donde ahonda en los temas del amor fraternal a la vez que hace explora los problemas sociales de la Norteamérica profunda. Por esta última, recibió una nominación al Oscar en la categoría de Mejor Guion original. Ahora, con Muerte misteriosa dirige solo por segunda vez. Y llega a brindar al espectador una experiencia que se siente muy cercana y llena de paralelismos con los guiones de sus dos películas previas y que le valió alzarse con el premio a Mejor Director en la sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes.

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Este film nos presenta extensas planicies en medio de la nada que dan paso a kilómetros y kilómetros de nieve virgen donde la vida humana pierde ante la inclemencia de las circunstancias. Se puede escuchar el crujido de la nieve y sentir el frío amargo que corre tan profundo, que llega a ser mortal. Sheridan nos transporta a este lugar que se siente inmediatamente familiar; su narración es carnosa pero eficiente y su ritmo se mueve a lo largo de tomas absorbentes que finalmente desencadenan una explosión de violencia y sangre. El filme está lleno de simbolismos, quizá a veces demasiado. Cuando descubrimos por primera vez a Cory Lambert (Jeremy Renner), lo vemos camuflado, tirado en la nieve. apuntando su rifle a un grupo de los lobos que acechan a un rebaño de ovejas. Su trabajo es proteger y cuidar a los inocentes, y a lo largo que la historia avanza aprendemos que sus razones para hacerlo son profundamente personales.
Wind River

Wind River transcurre entre los límites de Wyoming en Estados Unidos.

En una de las expediciones de caza de Cory él encuentra el cuerpo congelado de una mujer, a la que vemos correr desesperada por la nieve descalza bajo la luz de la luna llena al principio de la película. Él la reconoce como Natalie (Kelsey Asbille), una amiga de la hija de Cory que también murió bajo extrañas circunstancias un par de años atrás.

Dado que el cadáver es encontrado en la reserva indígena de ‘Wind River’ y que Natalie, al igual que la hija de Cory era nativa americana, la policía tribal se involucra en la investigación del caso, encabezada por el genial Graham Greene como el seco y frío jefe de policía. Pero el FBI también manda a uno de los suyos, la joven e inexperta Jane Banner (Elizabeth Olsen), quien ha sido enviada desde una oficina de Las Vegas y está tan poco preparada para estar a la intemperie que se ve obligada a pedir prestada ropa de invierno para aguantar el frío mortal. Le ofrecen la ropa de la hija de Cory, lo que ahonda en el profundo sentimiento de dolor que se vive en estas tierras desoladas, donde el límite entre la vida y la muerte se diluye todo el tiempo. Cory y Jane tienen que trabajar juntos para desvelar el misterio de lo que le pasó a Natalie en este lugar remoto y lleno de secretos. Cory también deberá enfrentar el pasado y afrontar lo que le hicieron a su propia hija, mientras descubren los secretos de un territorio herido y olvidado por la cultura estadounidense.

Sheridan maneja la relación de los dos protagonistas hábilmente. Son iguales, pero ambos deben aprender algo del otro. Si bien, la química entre los dos actores (que también trabajan juntos en la franquicia de Avengers) es natural y poderosa. El autor no fuerza la relación de los personajes hacia un predecible e innecesario romance que solo le restaría consistencia a la historia. Se le agradece.

Wind River

Jeremy Renner y Elisabeth Olsen son los protagonistas de Wind River.

Por momentos, Sheridan explica demasiado lo que los personajes están pensando y sintiendo, pero las palabras son tan hermosas y vienen de un lugar de verdad profunda, que es difícil no verse conmovido por el relato, ayudando a la cinta a dar un sentido simultáneo de atemporalidad e inmediatez. De Muerte Misteriosa solo se puede decir que es una de esas películas fascinantemente originales y entretenidas que cuando acaban es fácil quedarse con una sensación de profundo estupor que te hacen preguntarte porqué no harán más películas así en un momento donde los estudios solo quieren hacer super-producciones que gusten a todo el mundo, y que terminan por gustarle a muy pocos; más sin embargo, que todo el mundo ve. Pero la última cinta de Sheridan es el tipo de cine que además de tratar temas poco explorados en la narrativa cinematográfica de los Estados Unidos, como el de los nativos americanos y su cultura, es un trabajo que de verdad refleja el estado emocional en el que se encuentra el mundo en este momento: una sociedad traumatizada, desconectada y llena de rabia.

La carrera de Taylor Sheridan es un buen ejemplo de cómo un artista que comenzó su carrera como actor, y que se volvió guionista, para convertirse en uno realizadores más auténticos de la nueva ola de cineastas yanquis que explora los temas escabrosos que nadie quiere hablar de un país en decadencia.

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