Esta nueva serie documental de Netflix nos lleva a las sórdidas noches de Los Angeles, plagadas de tragedias y de camarógrafos dispuestos a filmarlas.

Estados Unidos hasta de la muerte y la tragedia hace un espectáculo. Y si estás dispuesto a poner los moralismos a un lado, puedes capturarla en cámara y vivir de ello. Es el país de las oportunidades, no hay duda, aunque muchas de ellas traen sus consecuencias.

Shot in the Night es una serie documental que le sigue la pista a los cazanoticias de la noche. Conocidos como stringers, estos camarógrafos freelance buscan cada noche y madrugada los acontecimientos más impactantes para luego vender las imágenes a las cadenas noticiosas del país. Viven en una constante carrera en la que solo importa el primero y el mejor. Con autos equipados con radioteléfonos conectados a todas las frecuencias, equipos de edición, cámaras y artefactos de defensa, conducen a lo largo y ancho de Los Ángeles persiguiendo emergencias y tragedias de toda clase. Incendios, volcamientos, inundaciones, homicidios y tiroteos son sus bocadillos nocturnos.

Los protagonistas son las cabezas de tres grandes agencias del país. Howard Raishbrook y sus dos hermanos son los miembros de RMG News. Scott Lane representa a LoudLabs y Zak Holman, el más joven, lidera OnScene TV. Junto a ellos, varios miembros de las agencias, diseminados por toda la ciudad, a los que vemos eventualmente en diferentes casos.

No te pierdas: Mr. Mercedes, el atípico reflejo de una sociedad enferma

Shot in the Night

Como todo reality, las emergencias a las que acuden estos stringers están conectadas con sus historias personales. Howard, Scott y Zak llegan a esta serie con una agitada historia de hace años que aquí desata las inevitables intrigas que comienzan a minar el desempeño de su trabajo y las relaciones con sus colegas, a los que tienen que ver cada noche en los lugares de los hechos. Entre ellos se cuestionan sus políticas y modos de obtener las primicias, como si alguna de ellas fuera la ideal. Mientras Howard trata de hacer las cosas de la manera más correcta, sin monopolizar el mercado, Scott Lane sabe que hay que llegar hasta las últimas consecuencias para obtener una buena toma sin interferir en las historias, algo que le reprocha a Zac, un muchacho que ahora lidera la empresa que fue de Scott en el pasado, y que se preocupa no solo por capturar las imágenes, sino de echarse al bolsillo a policías, bomberos y testigos.

Según cuentan ellos, aquel negocio es muy solicitado y apetecido. Se gana muy bien capturando en cámara la tragedia de los demás. Pese a que muchos parecen estar dispuestos a vivir de noche al servicio de la noticia, pocos tienen el valor de enfrentar tanta tristeza, tanto caos, tanta angustia. Y aunque Los Ángeles parece una fuente inagotable de noticias, la ciudad parece quedar pequeña para tanta competencia. Solo les queda una posibilidad: conducir rápido, enfocar lo mejor que puedan y capturar la tragedia en su más descarnada desnudez.

Te puede gustar: Las 35 mejores series de la Nueva Televisión Americana

Shot in the Night

¿Hasta qué punto la moral interfiere con el desempeño laboral? Puede resultar difícil aceptar cómo los niveles de tragedia se reducen a cifras y dividendos. En este trabajo no solo basta con tener la noticia en la cámara, sino en intentar penetrar en la intimidad de los hechos, buscando una crudeza rayana en el morbo. Grabar a los bomberos en acción gusta en la audiencia. Lograr filmar a las víctimas de un accidente fuera y dentro de la ambulancia es dinero. Y si la víctima muere, el precio aumenta. Un sospechoso siendo capturado no da dinero, pero si es captado con el arma en la mano o dentro del auto en fuga, eso sí es bien pagado. Ellos siempre dicen que no desean que la gente muera o sufra tantos males, pero también saben que el pan que llevan a la mesa cada día depende de que suceda y, casi en secreto, anhelan por el próximo accidente en la autopista o el próximo enfrentamiento entre pandilleros. Si hay sangre, hay sueldo.

No dejes de leer: I Love You America, la nueva televisión de la era Trump

Shot in the Night

Shot in the Dark puede parecer uno de tantos reality shows sobre emergencias o policías, pero tiene un agregado, además de la indiscutible calidad visual, no se posiciona ni del lado del bien y del mal. Es un trabajo casi políticamente incorrecto, un limbo donde se privilegia el «todo vale», protagonizado por personas que son tan vulnerables como las víctimas de las tragedias que se capturan en las cámaras. Meterse en medio de un tiroteo con solo una cámara en la mano o plantarse frente a una persecución policial solo para obtener la imagen del auto en fuga en un primer plano requiere de una valentía que, si bien no justifica cierta carencia ética de la labor, sí la compensa. Al fin de cuentas, ¿cómo más se puede contar la verdad? Porque, seamos sinceros, nos gusta ver. Disfrutamos de lo explícito, y queremos averiguar más allá de lo permitido. Shot in the Dark nos pone al volante de estos cazadores de tragedias, en un relato donde pronto nos descubrimos devorando el siguiente episodio para saber qué tanto puede suceder mientras los demás duermen.

THE END MAGAZINE