Christian (Claes BANG) es el director de el museo de arte moderno de Estocolmo. A�l es un sibarita pendiente de las buenas causas que conduce, cuando le toca porque va al trabajo en metro, un Tesla. A�l tiene pendiente la coordinaciA?n de la siguiente gran exposiciA?n de cierta renombrada artista argentina llamada The Square que impele a los asistentes la necesidad de recordar la humanidad sentida no como totalidad sino como “eso” que nos distingue de los otros animales. Pero ya todos sabemos con quA� material se pavimenta el camino al infierno. Esa es la propuesta con la que me llevA? a madrugarA�Ruben A�STLUND, director y guionista y ganador acA? en Un Certain Regard del Premio de Jurado en 2014 con Turist, y A?cA?mo ha sabido cumplir!

Y aunque ya vimos que las cosas pueden salir terriblemente mal sin propositos algunos. Pues si metA�s Genesis, la canciA?n de Justice que oA�mos en el trA?iler, la verdad es que te va a quedar jodido echarlo a perder.A�Andreas FRANCK, el tipo encargado acA? de la banda sonora,A�trabaja muy bien esas referencias musicales, o el mensaje musical dentro de este filme. El arranque grandilocuente y cuasi wagneriano de vieja data impulsa a pensar y a seguir el discurso elucubrado y de difA�cil tragado, luego la pausa y luego se llega a la acciA?n, que en el caso de Christian desemboca en una crisis existencial y de chequeo de realidad de ese discurso.A�

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Una radiografA�a cruda de nuestro discurso, una revisiA?n a los valores occidentales donde lo que primero que toca hacer, la meta, el objetivo, el fin A?ltimos, por encima de cualquier cosa, siempre serA? el de conseguir dinero. Cristian lo dice muy bien en su entrevista con Anne (Elisabeth MOSS,A�mi mejor amiga, Peggy Olson en Mad Men). Su funciA?n principal como director del museo mA?s importante de arte moderno de Estocolmo es conseguir los recursos que le permitan competir en un mercado donde otros compradores inmensamente ricos que “se gastan mA?s en una tarde que usted o yo en un aA�o”, tiburones insaciables que tambiA�n buscan las mismas piezas de arte. Por ello Christian es como un Robin Hood del arte, ya que con el dinero que consigue puede mostrar lo mA?s agresivo del arte plA?stico a una audienciaA�mA?s amplia. Una disertaciA?n creA�ble, aunque cualquier curador la pueda llevar a tA�rminos que ni el mismA�simo FA�lix Guattari entenderA�a, que hace queA�THE SQUAREA�sea como la canciA?n de Depeche Mode The World in My Eyes.

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Escena de The Square

En esa radiografA�a que nos monta el autor sueco sobre la sociedad presente bien montada en las escenografA�as deA�Josefin A�SBERG,A�director de arte (?), las relaciones de poder son detalladas fuera de toda toma de posiciA?n. Nuestro hA�roe sabe de su poder, se conoce afamado y va muy solventeA�nadando en esas aguas. MA?s allA? de la correcciA?n polA�tica A�l es un hombre que entiende que el poder sirve para poder, como lo dijo alguno de nuestros grades (!) expresidentes. Tal vez Christian no sea unaA�mala persona, o que en algA?n momento se haya llenado con malas intenciones, sino que sencillamente la forma en que se mueve el mundo hoy va de que entre mA?s poder tenA�s, pues a mejores condiciones llegA?s. Y llegA?s a tener mA?sA�accesos a lo que el mundo te puedo ofrecer: A�decir agua con burbujas importada, huevos ecolA?gicos, sal del himalaya. Las mesas estA?n servidas, los invitados van esquivando a outsiders que ruegan por una corona para llegar a disfrutar de la comida mA?s exquisita y especial.

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Entre tanto las charlas sobre el cambio climA?tico y otros temas, Oleg,A�Terry NOTARY,A�monta su performace desarrollando el papel de un gorila. QueriA�ndolo o no, la actuaciA?n llega a unA�nivel insospechado, y de la parA?lisis inicial al vernos amenazados vemos cA?mo solo basta la chispa adecuada, que alguien dA� el primer paso para que hastaA�gente de tan buena alcurnia y de tan buenas cunas terminen por descender al mismo lugar que el animal representado. Nos alejamos de animalidad en el A?ltimo piso del museo, para saber que afuera llueve, que la la comida sobrante se tira a la basura, junto con los destrozos causados, sobre la cabeza del invitado de siempre en esos momentos: el desechable.

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La performance de Oleg

 

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Museo de Arte Moderno de Estocolmo en The Square

La prepotencia del protagonistaA�es tan cara que en su mundo A�l cree que todo lo que hace debe serA�disculpado por cuerpo presente. Hasta en los momentos mA?s personales, A�l quiere que otros hagan lo que a A�l le corresponderA�a para evitarse la carga de asumir responsabilidades si las cosas se salen de causa. Llegamos al momento de hablar de uno de los personajes mA?s importantes de la pelA�cula: el niA�o outsider, hA?bilmente mostrado en inferioridad por la cA?mara deA�Fredrik WENZELA�a��director de fotografA�aa�� que se enfrenta a Christian con la fuerza y la persistencia de un niA�o sabiendo que A�l tiene la razA?n por cuanto fue el adulto el que lo ha metido en un problema y debe arreglarlo de alguna manera.

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Escena de The Square

A�STLUND planta bandera y con este gran filme se postula desde ya como uno de los grandes candidatos para llevarse la gloria. La Palm d’Or puede ser sueca este aA�o.

 

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